Un mes en la Patagonia y ya tengo mi primer veredicto: Estas tierras son mucho más agrestes y frías de lo que imaginaba. Y no lo digo por un tema climático...
Claro, vivir acá es muy diferente a mis pasos anteriores como turista donde sólo me enfrentaba a un paisaje y un recepcionista de algún hostal. Y demasiado distinto a mis visitas como periodista, donde tenían que tratarme bien para que escribiera bien (el viejo truco de sobarle el lomo a la prensa).
Por ahora no hablaré de la luz perfecta y los paisajes perfectos, porque viviendo acá pasan a segundo plano (insisto: por ahora).
Primero está la sobrevivencia. Y, en mi caso, esa sobrevivencia significa adaptación.
¡A luchar por la adaptación se ha dicho!
Catoosa’s Famous Whale
Hace 59 minutos
sigue la lucha amiga! Y si te cansas, ven a verme, que no queda TAN lejos!
ResponderSuprimir